Una pequeña isla, desconocida a mi sabiduría geográfica, que apareció en mi ruta por sorpresa. Ese tipo de regalo que no esperas y que aparece cuando no tenias rumbo para girar el timón en tus pasos.
Su puerto previo es Sihanoukville, una megalómana construcción China difícil de aguantar dado su grado de inhabitabilidad. Construcciones de casinos y resorts dan al conjunto un aspecto de futura ciudad vendida por completo a la peor evolución humana. La que solo regala a los ojos luces de colores y falta absoluta de identidad.

Pasado este tramo, un Ferri sale de su costa con destino Koh Rong y Koh Rong Samloem, un par de islas apartadas del bullicio asiático y poco frecuentadas por la masa de turistas ansiosos de hacer snorkel barato.
Al llegar se ven en la costa un ejército de sillitas rojas con vistas al mar. Después de 1 hora de viaje, las aguas se hacen claras y azules turquesa. Mpai es una pequeña aldea al norte de la isla, donde conviven locales y turistas en un equilibro bastante bueno. No más de un centenar de casas componen el conjunto completo de una idílica aldea en imparable evolución hacia un turismo masivo, pero que aún conserva toda su esencia. Los amantes del cannabis estarán más que felices aquí por cierto.
Hay 2 bahías, una con casas y con terracitas y hostels en la arena frente al mar. En ella juegan los niños locales cuando cae el sol y lo pintan con sonidos de risa e idioma local al más puro estilo felicidad. Casi todas de madera, con encanto y bien acopladas entre ellas.
La otra, completamente desierta. Un par de km de costa con una superficie de agua plana casi por completo. Donde el sol aprieta y su agua calma el calor. Sólo algunos turistas decoran la vista. En la noche, aquí se produce uno de esos fenómenos de la naturaleza que todo el mundo desea contemplar una vez en la vida. El plancton luminiscente. Inapreciable a primera vista, requiere de meterse en el agua, completamente a oscuras. Mucho mejor sin luna. Una vez dentro, solo tienes que agitar el agua y… flap! A alucinar con los millones de lucecitas que van a rodear tu cuerpo. Una escena difícil de olvidar. Sentirse tan mágico y privilegiado es difícil. Aquí serás consciente de que estás en pleno sueño paradisiaco. No podrás escapar de un cuento que no habías leído antes. Simplemente, sientes el universo en silencio, sin más compañía que la micro vida exponiendo su esplendor.

Además, caminando por una senda de jungla al borde del mar, puedes encontrar solo una playa, Cristal Water Bat. Una locura salvaje y enorme, rodeada de jungla y con aguas propias del mar Caribe. Arena blanca y columpios viejos de madera llenos de sal, tienen para ti un rato de desconexión que te harán pensar lo livianamente perfecta que es la vida algunos días. Solo descansa. Disfruta.

Desde el puerto, puedes tomar una barca para visitar los otros puntos de Koh Rong Samloem o incluso moverte a Koh Rong la isla vecina más grande. Saracen Beach, es la más famosa, también la más masificada en su mayoría por turistas rusos. Ofrece más opciones de ocio, senderos y variedad de alojamientos. Si esta no te convence, también puedes optar por la tercera opción, Sunset Beach, una pequeña bahía muy auténtica con menos gente. Aquí estarás atrapado, pero en un paraíso rodeado de jungla, donde quedarte con la boca abierta ante sus atardeceres.


